ESCAPADAS RURALES

COUNTRYSIDE


Lejos de los centros habitados, inmersa en el verde y circundada de terrenos cultivados, la campiña italiana es el destino ideal para aquellos que desean concederse una pausa del estrés ciudadano y redescubrir las tradiciones campesinas. En las granjas y en las bodegas se pueden degustar los sabores del pasado.

Langhe es la tierra de los vinos finos como el Nebbiolo y el Barolo y la deliciosa trufa blanca de Alba. El nombre de esta área del Piemonte deriva del término dialectal que indica las suaves cumbres entre las provincias de Cuneo y Asti. El territorio se caracteriza por numerosos viñedos de cuyas viñas, en el período otoñal, los turistas podrán recoger racimos de uva madura.

Entre las provincias de Vicenza y Padua los viajeros descubrirán un campo con monumentales villas realizadas bajo el proyecto de Andrea Paladio. El arquitecto del siglo XVI ideó estos edificios inspirándose en las casas de campo rodeada de edificios secundarios. La intención era crear complejos residenciales productivos con establos y almacenes donde almacenar las cosechas.

La campiña toscana es conocida en todo el mundo por sus sugestivos paisajes. En los numerosos agriturismos los admiradores de la buena cocina podrán degustar especialidad de la enogastronomía local, tales como quesos, fiambres y vinos como el Chianti y el Brunello de Montalcino. En estos lugares los amantes del deporte podrán practicar actividades recreativas como paseos a caballo, trekking y excursiones. En los días de sol será posible montar la bicicleta y pedalear por los senderos bordeados por hileras de cipreses.

En el corazón de la Toscana se encuentran ubicadas las Colinas del Chianti. Entre los ayuntamientos de Castellina in Chianti, Gaiole in Chianti, Radda in Chianti y Greve in Chianti se producen vinos y aceites de fama internacional.

Siempre en Toscana la Maremma ofrece escenarios perennemente diferentes y únicos. Se pasa de las playas de Orbetello y Versilia al Monte Amiata, volcán inactivo.

El nombre de la región Campania deriva del latín “campus” o bien campo. Los antiguos la llamaban “Campania felix” por la fertilidad de sus tierras. Los viñedos de las islas de Ischia, Procida, Capri y la Costa Amalfitana se desarrollan siguiendo las líneas maestras de sus colinas. Las terrazas de hileras se asoman al mar y gozan del clima caliente de estas costas.

La campiña del Salento en Puglia con sus olivares se presentará a los ojos de los viajeros como un tablero de ajedrez limitado por una red de muros de piedra. Entre el verde de los pastizales será posible notar las construcciones típicas de este territorio: los trulli (antigua construcción rural) de forma cónica, pagghiare (estructura rural) de espesas paredes para tener temperaturas templadas en invierno y frescas en verano, megalitos de Murge y “paralupi”.

En las tierras de Sicilia se cultivan cereales, trigo y aceitunas. Pero esta región es sobre todo la patria de los limones, de las mandarinas y de los pomelos. Los turistas podrán beber zumos de naranja roja, una bondad que todo el mundo nos envidia y el Zibibbo, un vino dulce cultivado en la isla de Pantelleria y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.